El panorama electoral para el 8 de marzo de 2026 ya está definido. Tras el cierre de las inscripciones ante la Registraduría, Cundinamarca se prepara para una de las contiendas más reñidas de su historia reciente. Con más de 3.100 aspirantes al Congreso en todo el país, nuestro departamento es un botín político clave donde se juegan temas vitales como la movilidad con Bogotá, el futuro del agro y la autonomía de nuestras provincias.
En este artículo, analizamos cómo se han configurado las fuerzas políticas y por qué esta elección marcará un antes y un después para los 116 municipios de nuestra región.
El panorama electoral para el 8 de marzo de 2026 ya está definido. Tras el cierre de las inscripciones ante la Registraduría, Cundinamarca se prepara para una de las contiendas más reñidas de su historia reciente. Con más de 3.100 aspirantes al Congreso en todo el país, nuestro departamento es un botín político clave donde se juegan temas vitales como la movilidad con Bogotá, el futuro del agro y la autonomía de nuestras provincias.
En este artículo, analizamos cómo se han configurado las fuerzas políticas y por qué esta elección marcará un antes y un después para los 116 municipios de nuestra región.
Para estas elecciones, los partidos han movido sus fichas con cautela. Por un lado, las colectividades tradicionales como el Partido Conservador y el Partido Liberal buscan mantener sus curules históricas apelando a sus bases en municipios de la periferia. Figuras como Julio Roberto Salazar, quien ha liderado procesos en la red pública, intentan consolidar su espacio bajo banderas de continuidad.
Por otro lado, sectores alternativos y de gobierno han presentado listas que buscan capitalizar el descontento en las zonas urbanas y la Sabana. El Pacto Histórico, con nombres como Eduard Sarmiento y Leider Vásquez, intenta repetir o ampliar su presencia, mientras que el Partido Alianza Verde ha postulado perfiles como Diego Hernán Garzón y Gloria Liliana Rodríguez, enfocados en temas ambientales y de veeduría ciudadana.
Para estas elecciones, los partidos han movido sus fichas con cautela. Por un lado, las colectividades tradicionales como el Partido Conservador y el Partido Liberal buscan mantener sus curules históricas apelando a sus bases en municipios de la periferia. Figuras como Julio Roberto Salazar, quien ha liderado procesos en la red pública, intentan consolidar su espacio bajo banderas de continuidad.
Por otro lado, sectores alternativos y de gobierno han presentado listas que buscan capitalizar el descontento en las zonas urbanas y la Sabana. El Pacto Histórico, con nombres como Eduard Sarmiento y Leider Vásquez, intenta repetir o ampliar su presencia, mientras que el Partido Alianza Verde ha postulado perfiles como Diego Hernán Garzón y Gloria Liliana Rodríguez, enfocados en temas ambientales y de veeduría ciudadana.
En medio de esta polarización entre los bloques tradicionales y los movimientos de izquierda, surge nuestra candidatura como una respuesta técnica, humana y profundamente conocedora del territorio. A diferencia de las “maquinarias” que solo aparecen cada cuatro años, nuestro proyecto se basa en soluciones reales para los problemas que aquejan a las provincias: desde el estado de las vías terciarias hasta la crisis de los hospitales municipales que discutimos anteriormente.
Mi nombre aparece en este tarjetón no solo como un número más, sino como la representación de miles de cundinamarqueses que sienten que su voz se pierde en los pasillos del Congreso. Nuestra lista se destaca por ser abierta, permitiéndote elegir directamente a la persona en quien confías, premiando el mérito y la preparación por encima de los acuerdos a puerta cerrada.
En medio de esta polarización entre los bloques tradicionales y los movimientos de izquierda, surge nuestra candidatura como una respuesta técnica, humana y profundamente conocedora del territorio. A diferencia de las “maquinarias” que solo aparecen cada cuatro años, nuestro proyecto se basa en soluciones reales para los problemas que aquejan a las provincias: desde el estado de las vías terciarias hasta la crisis de los hospitales municipales que discutimos anteriormente.
Mi nombre aparece en este tarjetón no solo como un número más, sino como la representación de miles de cundinamarqueses que sienten que su voz se pierde en los pasillos del Congreso. Nuestra lista se destaca por ser abierta, permitiéndote elegir directamente a la persona en quien confías, premiando el mérito y la preparación por encima de los acuerdos a puerta cerrada.
No estamos eligiendo solo nombres; estamos eligiendo el modelo de desarrollo para los próximos cuatro años. Los candidatos que lleguen a la Cámara tendrán en sus manos la responsabilidad de:
La elección de 2026 es el momento de decidir si queremos más de lo mismo o si estamos listos para un liderazgo que entienda que Cundinamarca es mucho más que la periferia de la capital. Es hora de una Cámara que sienta el barro de nuestras veredas y la urgencia de nuestra gente.
No estamos eligiendo solo nombres; estamos eligiendo el modelo de desarrollo para los próximos cuatro años. Los candidatos que lleguen a la Cámara tendrán en sus manos la responsabilidad de:
La elección de 2026 es el momento de decidir si queremos más de lo mismo o si estamos listos para un liderazgo que entienda que Cundinamarca es mucho más que la periferia de la capital. Es hora de una Cámara que sienta el barro de nuestras veredas y la urgencia de nuestra gente.